Además de la estructura de edad de la población, la salud y otros factores demográficos pueden contribuir a comprender la carga de COVID-19

Un documento perspicaz de Dowd et al. (1) destaca la importancia de la demografía para analizar la mortalidad relacionada con la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). Los autores subrayan el papel de la estructura de edad de la población y los contactos intergeneracionales para comprender las diferencias en la mortalidad entre países y estimar el impacto potencial de la pandemia en diferentes poblaciones, reconociendo la necesidad de información adicional sobre la prevalencia de comorbilidades. Nuestro objetivo es interpretar los escenarios propuestos teniendo en cuenta la prevalencia muy diferente de afecciones crónicas por edad en tres de los países discutidos en el artículo original. Argumentamos que la carga de las enfermedades crónicas tiene el potencial de compensar los posibles beneficios de poblaciones más jóvenes con diferentes características epidemiológicas.

La edad es fundamental para comprender las diferencias en los riesgos de mortalidad. De hecho, la edad es un marcador de la acumulación gradual de daños permanentes a lo largo de la vida y, en consecuencia, está altamente asociado con enfermedades crónicas y discapacidades (2⇓-4). Los entornos epidemiológicos, sociales y construidos amplifican esta asociación. Como resultado, se puede esperar que la prevalencia de enfermedades crónicas a cualquier edad difiera sustancialmente en entornos de ingresos altos, bajos y medianos. Dado que hay pruebas de que las personas con afecciones crónicas preexistentes tienen un mayor riesgo de enfermedad grave por COVID-19 (5 ⇓ ⇓ -8), es esencial comprender las diferencias de salud relacionadas con la edad con respecto a estas afecciones para arrojar luz sobre la carga de COVID-19 en todos los países.

Dowd et al. (1) aplicó las tasas estimadas de mortalidad por casos específicos por edad de COVID-19 de Italia a poblaciones más jóvenes y menos sanas. Al hacer esto, asumieron implícitamente que la prevalencia de edad de las comorbilidades subyacentes es similar en Italia, Brasil y Nigeria. Sin embargo, estas poblaciones tienen perfiles epidemiológicos muy diferentes.

Fig. 1 muestra las proporciones de prevalencia de comorbilidades subyacentes específicas por edad de Brasil y Nigeria con respecto a Italia utilizando la base de datos de Carga Mundial de Enfermedades (9) para enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y enfermedad renal crónica, afecciones de salud observadas con mayor frecuencia en muertes y hospitalizaciones por COVID-19 (5 ⇓ ⇓ -8). En comparación con Italia, la prevalencia de enfermedad renal crónica y EPOC en Brasil y Nigeria es considerablemente mayor en la mayoría de las edades. El Brasil y Nigeria tienen una prevalencia considerablemente mayor de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta, pero una prevalencia menor en la edad avanzada.

iv xmlns:xhtml=»http://www.w3.org/1999/xhtml Fig. 1.

Prevalencia relativa por condición de salud y edad en Brasil y Nigeria en comparación con Italia: mujeres y hombres, 2017. Fuente: ref. 9.

La influencia de la prevalencia de enfermedades crónicas en el gradiente de edad pronunciado a los resultados graves de la COVID-19 aún no está clara. Si esta influencia es considerable, las diferencias entre las poblaciones que se presentan aquí sugieren que los individuos más jóvenes en países de ingresos bajos y medianos pueden tener un riesgo sustancialmente mayor de enfermedad por COVID – 19 grave que los individuos de la misma edad en entornos de ingresos altos una vez que se consideran las afecciones de salud relacionadas con la edad.

La ciencia de la demografía no se limita al estudio de la distribución de la población por edad. Los demógrafos pueden ayudar a dilucidar otras fuentes de variaciones entre edades y dentro de la misma edad en los niveles de distanciamiento social e infección, hospitalizaciones y tasas de mortalidad a medida que el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo se propaga en diferentes entornos. Además de las enfermedades crónicas, otros factores potenciales incluyen la densidad de población, el tamaño y la composición de los hogares, las condiciones higiénicas y sanitarias, el acceso a los servicios de atención de la salud, los sistemas de notificación de casos, los patrones de migración y desplazamiento, las desigualdades interregionales, la estructura del mercado laboral, las disparidades económicas y los programas de bienestar, las enfermedades endémicas y otras epidemias, las condiciones de vida temprana, los mecanismos epigenéticos y la inmunosenescencia.

Agradecimientos

Agradecemos a Ugofilippo Basellini y Alyson van Raalte por sus útiles comentarios y sugerencias. Este proyecto fue financiado por el Consejo Europeo de Investigación con el número de subvención 716323.

Notas a pie de página

  • whom 1 A quién se puede dirigir la correspondencia. Correo electrónico: nepomuceno{at}demogr.mpg.de o acosta{at}demogr.mpg.de.
  • Contribuciones de los autores: M. R. N. y E. A. diseñaron investigaciones; M. R. N., E. A., D. A. y J. M. A. realizaron investigaciones; M. R. N., E. A., D. A. y J. M. A. analizaron datos; y M. R. N., E. A., D. A., A. G. y C. M. T. escribieron el artículo.

  • Los autores declaran no tener intereses en competencia.

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